Hijo del puerto

Una fuerte tormenta acaba de besar los rudimentarios techos de las casas de La Boca. El podrido olor del Riachuelo se impone en cada ventisca que recorre la feria del paseo ‘Caminito’, mientras luce extremadamente húmedo el musgo que recubre algunas esculturas históricas y abandonadas en la avenida Pedro de Mendoza. Ni la lluvia ha logrado detener a las decenas de personas que llegaron hasta aquí para apreciar las obras de arte de los venerados hijos del puerto. Óleos y grabados que valen millones de dólares reposan en la custodia de tres policías alienados, dos enormes puentes y algunos pájaros que comen basura.

Asociaciones civiles y organizaciones vecinales de La Boca publicaron este mes una investigación inédita -periodística y documental- sobre la vida del artista Benito Quinquela Martín. El título de la investigación es “Mundo Quinquela”. En este trabajo también participaron especialistas que actualmente trabajan en el departamento de Archivo y Documentación del museo fundado en 1936, junto al Riachuelo, por el artista homenajeado.

Cada tomo de esta biografía aborda la vida del pintor desde una perspectiva diferente. Por ejemplo, el primer libro, titulado “El hijo dilecto”, explica el enorme sentido de pertenencia del pintor, que –mientras era visitado por referentes nacionales e internacionales del arte y la política en una humilde casa de Caminito- donó la totalidad de su millonaria fortuna para materializar proyectos de integración, y también para comprar alimentos y auxiliar a vecinos carenciados, durante casi cincuenta años.

En un reportaje exclusivo con mibarrio.blog, Pablo Rey –director de la investigación que concluyó en la publicación de los libros y miembro de la asociación Rumbo Sur- dijo: “Esta es una nueva biografía. Crear estos libros es una forma de volver tangible el archivo personal de Quinquela Martin y las pequeñas colecciones privadas de diferentes ciudadanos que aman a este artista. No queríamos dedicarnos a la crítica pictórica. Nos fascinó su rol como vecino. Quinquela era una persona con una gran vocación de reunirse y de congregar. En un tono irónico abordaba temas muy serios. Tenía conciencia de comunidad, y encabezaba las obras que necesitaba el barrio. Tenía mirada política y se manejaba como un político”.

“Quinquela Martín fue un vecino común, un tipo de barrio, que creció con las carencias de la zona. Es un hijo natural de esa geografía que luego se consagra. Sin embargo, nunca perdió su condición de pertenencia”, agregó Rey.

Nos interesa que un vecino entienda que su vida tiene valor

Por último, el investigador y productor de documentales, dijo: “Con estas publicaciones queremos abrir la posibilidad para los artistas. En los barrios, hay personas que trabajan muchas horas, y piensan que no pueden aspirar a otra cosa. Como Quinquela, que era carbonero. Les cuesta pensar que pueden ir más allá, que pueden aportar algo bueno. Y con estos libros intentamos alentarlos.  Nos interesa que un vecino entienda que su vida tiene valor y que, desde algún lugar, puede aportar a una construcción más grande. Por eso también nos interesa potenciar las instituciones, en este caso de La Boca”.

La principal idea de estos libros es promover desde la imagen de Quinquela la interacción cultural y política de los vecinos de La Boca, en general, y de Caminito en particular. Por eso, no es casual que la publicación (de distribución gratuita, por ejemplo en escuelas) cobre vida mientras se acentúan –como parte de un proceso económico complejo, que se extendió durante décadas- algunos patrones de marginalidad, aislamiento, narcotráfico y violencia en las costas del Riachuelo.

La descomposición social y la falta de perspectivas laborales para los habitantes de un puerto abandonado a la vera de un río tóxico están fuertemente vinculadas con la salida de estos libros, y el mensaje que -como un rayo de luz en medio de la oscuridad- estas publicaciones intentan llevar al barrio.

La biografía inédita incluye material que estaba en 60 enormes carpetas (muy deterioradas) -de fotos y documentos- confeccionadas por el propio Quinquela Martín. El artista, durante su vida, encabezó la creación de cuatro importantísimas organizaciones culturales, artísticas y políticas que –en última instancia- trascendieron al barrio de La Boca. Además, fundó tres escuelas, un museo, un teatro, un centro de primera infancia y un hospital odontológico. Algunas de sus pinturas se venden entre los 4 mil y los 400 mil dólares, según el investigador Pablo Rey.

*Reportaje realizado por el equipo de periodistas de mibarrio.blog

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