Aprendizajes del periodismo hiper-local

Lunes 7 de mayo de 2018

Inspirado en el libro Periodismo Disruptivo, que leí vorazmente durante la tarde de ayer, decidí crear un nuevo medio de comunicación. La inversión inicial para activar la plataforma interactiva fue de mil pesos argentinos (poco menos de 50 dólares). Me gustaría destacar que llevo en mi mochila los recuerdos de dos radios digitales que fundé, y que fracasaron poco tiempo después. Sin embargo, aún no he perdido la motivación. Esta vez, buscaré historias pequeñas y ocultas. Historias que cambien el mundo (aunque sea ínfimamente) y lo transformen en un lugar mejor (aunque sea durante pocos minutos). Historias que muchas personas quieren conocer y contar, pero que no estaban agrupadas en una misma plataforma multimedia, hasta hoy. La apuesta es, por supuesto, que -después de un tiempo- los ciudadanos se apropien completamente de este portal. Estimados lectores: se preguntarán, entonces, por qué ningún periodista hizo este trabajo en Argentina, por qué todos siguen abocados a replicar noticias de muerte, de dolor, de aspectos mundanos e intrascendentes. La respuesta es simple. En esta instancia de la crisis de la prensa, los mejores cerebros y los más hábiles editores digitales están ocupados intentando cerrar las heridas que las grandes empresas de comunicación recibieron en su batalla contra Internet. Y yo -por otro lado- pertenezco a una generación diferente. Pertenezco a esa camada de jóvenes que vio aparecer las primeras computadoras en el país, durante 1995. Definitivamente, no quiero trabajar en una empresa para replicar en la web un modelo que se cae a pedazos. Quiero trabajar en la construcción del verdadero nuevo periodismo. Y empezaré probando suerte en esto que los académicos llaman “periodismo hiper-local”. 

Martes 8 de mayo de 2018

Durante el segundo día de trabajo en el portal mibarrio.blog, comencé a gestionar los primeros reportajes. Durante este breve proceso de producción periodística, comprendo -entre otras cosas- que gran parte de las noticias masivas tienen siempre un componente hiper-local. En este caso, creo que la diferencia profesional entre un cronista y otro radica sobretodo en la velocidad productiva específicamente vinculada con la territorialidad. Probé el modelo beta de esta plataforma multimedia en más de diez smartphones diferentes. Todas las personas que interactuaron con los mecanismos del portal quedaron conformes y destacaron el buen nivel estético, como así también las óptimas condiciones de navegación relacionadas directamente con la experiencia del usuario. En último lugar, activé una cuenta de Instagram que será -por el momento- el único anclaje en redes sociales de la plataforma.

Miércoles 9 de mayo de 2018

En un aprendizaje que considero vital, hoy descubrí que muchas de las fuentes que hasta hoy consideraba “necesarias” o “ineludibles” a la hora de construir un relato…se han transformado en fuentes obsoletas. Casualmente, -¿casualmente?- estas fuentes obsoletas son las que siempre cuesta contactar, las que atrasan la producción de un reportaje, las que reniegan a la hora de facilitar información: funcionarios públicos. ¿Qué quiero decir? En tiempos en que los políticos anuncian y denuncian mediante las redes sociales, se revaloriza la palabra de quienes conocen los territorios. Descubro que las palabras de quienes conocen los aspectos cotidianos de una zona determinada son, en algunos casos y no en todos, la única información testimonial que un cronista de periodismo hiper-local necesita. Así, al comienzo del tercer día de trabajo, puedo decir que tengo -ya publicadas- cuatro entrevistas. Además, una crónica y algunos otros artículos.

Jueves 10 de mayo

La experiencia positiva me aleja vertiginosamente de la prensa convencional. En primer lugar, las pruebas aleatorias con usuarios que acceden al sitio resultan cada vez más positivas. Un claro ejemplo de esto es que diferentes personas comenzaron a acercar material periodístico local para publicar. En segundo lugar, y en un tono que -espero- no suene chamánico, debo expresar otro aprendizaje: frente al derrumbe de los modelos comunicacionales tradicionales, que trajeron aparejado el desempleo, tuve que especializarme. Trabajé 10 años como periodista judicial. Fui a los territorios que nadie quería pisar. Escribí las denuncias difíciles, las pesadas, que fueron leídas por miles de personas. Pagué, también, los precios de esa repercusión. Sin embargo, la tristeza del mundo, el dolor de las calles y la sangre derramada en los barrios comenzaban a torturarme. Pensaba -cada día- cómo dar un giro a mi carrera. Durante meses intenté abrirme de estas temáticas. Mi familia se preocupaba, mi malestar crecía. Un día -al despertar- encontré todos los cables de mi motocicleta cortados con una navaja. Y decidí cerrar ese capítulo del periodismo de investigación. Y ese mismo día, comprendí la consecución de actos que, en definitiva, el diagrama de la vida; ese mismo día fundé mibarrio.blog. ¿Qué quiero decir? Que los viejos periodistas de política, economía y policiales lucen viejos y arrugados porque escriben sobre asuntos trascendentes pero nocivos. La política moderna, asesina al igual que las estrategias económicas, acaban por empujar a cristianos desamparados rumbo a las calles…con armas en sus manos. Y esos cronistas viejos y arrugados corren tras las municiones. En cambio, aquí estoy yo, ahora. Escribo un manual de periodismo y experimento con las nuevas tecnologías. Y me siento feliz.

Lunes 14 de mayo

Ante la ausencia de una estrategia definida para las redes sociales se observa que el tráfico de usuarios únicos va de 0 a 40 los días en los que se publican artículos, pero desciende con velocidad de 40 a 0 a medida que no se publican crónicas nuevas.